En los últimos meses, ha sido común escuchar la preocupación de que las inteligencias artificiales (IAs) podrían llegar a reemplazar a los trabajadores humanos en muchas tareas. Esta idea ha generado incertidumbre y miedo en algunos campos, pero la realidad es que las IAs están aquí para ayudar, no para reemplazar.
En el pasado, hemos visto cómo la llegada de tecnologías como la imprenta, la máquina de vapor o la computadora, también generó preocupaciones similares sobre el futuro del empleo. Sin embargo, en la práctica, estas tecnologías no han eliminado trabajos, sino que los han transformado y creado nuevos roles.
En el caso de las IAs, su uso en el mercado ha demostrado que no vienen a quitar el trabajo a los humanos, sino a mejorar la eficiencia y ampliar los conocimientos. Otro frente a considerar es que, en gran medida, gracias a las IAs, los trabajadores pueden dedicar más tiempo a tareas que requieren habilidades humanas, como la creatividad, el pensamiento crítico o la empatía, valores y conceptos inexistentes en la programación de una inteligencia artificial.
Teniendo estos aspectos claros, esto no significa que el trabajador humano pueda descuidarse en su formación y actualización. El mundo avanza a un ritmo acelerado y es importante que los empleados se mantengan actualizados y en constante aprendizaje para aprovechar al máximo las herramientas que les ofrece la tecnología.
En conclusión, las IAs no son una amenaza para el trabajador humano, son más bien, una oportunidad para mejorar la productividad y la calidad de vida laboral. Es hora de dejar atrás el miedo al cambio y empezar a ver la tecnología como una aliada en lugar de un enemigo.